martes, 20 de diciembre de 2011
viernes, 2 de septiembre de 2011
Cocaina.
- sep
- 1
Lic. Eduardo Lavorato – Experto en adicciones
Cómo repercute la cocaína
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Por: Lic. Eduardo Lavorato
La cocaína es una droga que genera excitación psicomotriz, lo que provoca estados de grandilocuencia. A nivel psicológico, es altamente adictiva. Como resultado, puede crear ansias físicas y psíquicas que hacen muy difícil que se puedan dejar de ingerir.
Por sus efectos estimulantes, esta droga afecta al sistema nervioso central, y proporciona a los usuarios una sensación intensa y rápida de poder y energía. Son notables los cambios bruscos de ánimo donde en un principio lo que se expresa como mayor sociabilidad y actitudes grandilocuentes, luego se traduce en irritabilidad, para luego desencadenar en reacciones violentas y depresión.
La cocaína es un polvo cristalino blanco fabricado a partir de hojas secas de la planta de coca. El efecto estimulante tras inhalarla dura entre 15 y 30 minutos, mientras que al fumarla permanece entre 5 y 10 minutos. Su poder adictivo radica en que ese estado tóxico de bienestar cada vez dura menos, y para obtener similares resultado, se requieren de mayores cantidades de sustancia, ya que el estado de “bajón” que los usuarios refieren se les hace insoportable.
En la Argentina su consumo comenzaba ya a incrementarse en la década de los ’90. Se observaba su uso frecuente en empleados y empresarios que buscaban lograr un mayor rendimiento con la fantasía de que de esta forma su rendimiento podría ser más competitivo para enfrentar el riesgo del desempleo que se vivía en esos días. Muchos de ellos, lamentablemente, asumieron con su propia salud el costo de contraer perturbaciones con secuelas muy importantes para su ulterior desarrollo personal, laboral y familiar.
En la actualidad, a la cocaína, se la menciona entre otros con nombres tales como “coca”, “nieve”, “polvo”, “blanca”, “merca”, “línea”, “papel”, “raya”, “pala”, “ frula”. Las formas de su consumo son mediante la inhalación por la nariz o inyectable por vía intravenosa o subcutánea. En este ultimo caso, el pronóstico del tratamiento es altamente significativo, ya que al inyectarse el drogodependiente, lleva implícito un mayor grado de autoagresión, en el que muchas veces sus jeringas solieron ser usadas previamente o son compartidas en el momento.
En estos casos, el grado de dependencia física y psicológica es mayor, donde generalmente el hábito de la inyección se da una en una etapa ulterior de la carrera adictiva que padece el usuario. Los que presentan este hábito de consumo se encuentran en los grupos de riesgo del contagio del VIH.
Trastornos y afecciones devenidas del consumo
• La cocaína, al ser una sustancia estimulante, eleva también la frecuencia cardiaca, aumenta la respiración, la presión arterial y la temperatura corporal. Los que la ingieren por primera vez -aún los adolescentes- pueden sufrir ataques cardiacos fatales o experimentar insuficiencia respiratoria. El uso de cualquiera de estas drogas, incluso una vez, podría causar la muerte.
• Su uso puede desencadenar trastornos psicóticos e ideas persecutorias. Estos estados en un comienzo suelen manifestarse sólo bajo el efecto del consumo y se denominan “psicosis tóxicas”, aunque si el mismo se cristaliza, en la medida que la adicción no fuera tratada, el riesgo consistiría también en desencadenar un trastorno psicótico crónico en la personalidad de quién la consume. Es decir esos rasgos que sólo en un principio se vivenciarían bajo el efecto del consumo, ya serían propios de las alteraciones sensoperceptivas de la vida del adicto. Estos rasgos suelen generar grados de violencia domésticas, las agresiones callejeras, inducir al delito, accidentes de tránsito, etc.
• Su alto grado de toxicidad, genera lesiones neurológicas que podrían ocasionar convulsiones epilépticas generalizadas. Sus lesiones irreversibles del cerebro, por muerte neuronal, genera secuelas que disminuyen la actividad mental.
• También su consumo genera alteraciones sexuales, al punto tal que su uso prolongado ocasiona impotencia.
• Presenta problemas respiratorios que devienen en edema agudo de pulmón o colapso de pulmón. Al inhalarse, puede obstruir las vías respiratorias por la perforación que ocurriría del tabique nasal y destrucción de los huesos de la cara.
• El sistema gástrico también presenta perturbaciones que se traducen en vómitos, y diarreas graves. Estas son perforaciones gástricas, colitis y lesión del hígado por daño celular, debido a que la cocaína es una sustancia altamente tóxica y clínicamente dañina, para este órgano.
• En el caso de que el consumo se produzca en embarazadas; el riesgo de aborto es altísimo. Puede generar desprendimiento de placenta y parto prematuro con inmadurez fetal. Los recién nacidos presentan una disminución notable de peso y cerebro de menor tamaño. Puede ocasionar lesiones cerebrales en el feto que causan su muerte antes de su nacimiento o su calidad de vida estaría condicionada por su daño permanente. Puede ocasionar también malformaciones congénitas y hasta muerte súbita durante el primer mes de vida.
• Es habitual encontrar a consumidores de cocaína con fiebres muy altas, que pueden ser mortales.
Por sus efectos estimulantes, esta droga afecta al sistema nervioso central, y proporciona a los usuarios una sensación intensa y rápida de poder y energía. Son notables los cambios bruscos de ánimo donde en un principio lo que se expresa como mayor sociabilidad y actitudes grandilocuentes, luego se traduce en irritabilidad, para luego desencadenar en reacciones violentas y depresión.
La cocaína es un polvo cristalino blanco fabricado a partir de hojas secas de la planta de coca. El efecto estimulante tras inhalarla dura entre 15 y 30 minutos, mientras que al fumarla permanece entre 5 y 10 minutos. Su poder adictivo radica en que ese estado tóxico de bienestar cada vez dura menos, y para obtener similares resultado, se requieren de mayores cantidades de sustancia, ya que el estado de “bajón” que los usuarios refieren se les hace insoportable.
En la Argentina su consumo comenzaba ya a incrementarse en la década de los ’90. Se observaba su uso frecuente en empleados y empresarios que buscaban lograr un mayor rendimiento con la fantasía de que de esta forma su rendimiento podría ser más competitivo para enfrentar el riesgo del desempleo que se vivía en esos días. Muchos de ellos, lamentablemente, asumieron con su propia salud el costo de contraer perturbaciones con secuelas muy importantes para su ulterior desarrollo personal, laboral y familiar.
En la actualidad, a la cocaína, se la menciona entre otros con nombres tales como “coca”, “nieve”, “polvo”, “blanca”, “merca”, “línea”, “papel”, “raya”, “pala”, “ frula”. Las formas de su consumo son mediante la inhalación por la nariz o inyectable por vía intravenosa o subcutánea. En este ultimo caso, el pronóstico del tratamiento es altamente significativo, ya que al inyectarse el drogodependiente, lleva implícito un mayor grado de autoagresión, en el que muchas veces sus jeringas solieron ser usadas previamente o son compartidas en el momento.
En estos casos, el grado de dependencia física y psicológica es mayor, donde generalmente el hábito de la inyección se da una en una etapa ulterior de la carrera adictiva que padece el usuario. Los que presentan este hábito de consumo se encuentran en los grupos de riesgo del contagio del VIH.
Trastornos y afecciones devenidas del consumo
• La cocaína, al ser una sustancia estimulante, eleva también la frecuencia cardiaca, aumenta la respiración, la presión arterial y la temperatura corporal. Los que la ingieren por primera vez -aún los adolescentes- pueden sufrir ataques cardiacos fatales o experimentar insuficiencia respiratoria. El uso de cualquiera de estas drogas, incluso una vez, podría causar la muerte.
• Su uso puede desencadenar trastornos psicóticos e ideas persecutorias. Estos estados en un comienzo suelen manifestarse sólo bajo el efecto del consumo y se denominan “psicosis tóxicas”, aunque si el mismo se cristaliza, en la medida que la adicción no fuera tratada, el riesgo consistiría también en desencadenar un trastorno psicótico crónico en la personalidad de quién la consume. Es decir esos rasgos que sólo en un principio se vivenciarían bajo el efecto del consumo, ya serían propios de las alteraciones sensoperceptivas de la vida del adicto. Estos rasgos suelen generar grados de violencia domésticas, las agresiones callejeras, inducir al delito, accidentes de tránsito, etc.
• Su alto grado de toxicidad, genera lesiones neurológicas que podrían ocasionar convulsiones epilépticas generalizadas. Sus lesiones irreversibles del cerebro, por muerte neuronal, genera secuelas que disminuyen la actividad mental.
• También su consumo genera alteraciones sexuales, al punto tal que su uso prolongado ocasiona impotencia.
• Presenta problemas respiratorios que devienen en edema agudo de pulmón o colapso de pulmón. Al inhalarse, puede obstruir las vías respiratorias por la perforación que ocurriría del tabique nasal y destrucción de los huesos de la cara.
• El sistema gástrico también presenta perturbaciones que se traducen en vómitos, y diarreas graves. Estas son perforaciones gástricas, colitis y lesión del hígado por daño celular, debido a que la cocaína es una sustancia altamente tóxica y clínicamente dañina, para este órgano.
• En el caso de que el consumo se produzca en embarazadas; el riesgo de aborto es altísimo. Puede generar desprendimiento de placenta y parto prematuro con inmadurez fetal. Los recién nacidos presentan una disminución notable de peso y cerebro de menor tamaño. Puede ocasionar lesiones cerebrales en el feto que causan su muerte antes de su nacimiento o su calidad de vida estaría condicionada por su daño permanente. Puede ocasionar también malformaciones congénitas y hasta muerte súbita durante el primer mes de vida.
• Es habitual encontrar a consumidores de cocaína con fiebres muy altas, que pueden ser mortales.
jueves, 2 de junio de 2011
OXI, LA DROGA MÀS PELIGROSA
C Mundo 01 Jun 2011 | 01:48 pm - Por BBC Mundo
Amazonia brasileña | EFE
Son adictos del oxi, una droga que está causando estragos en pueblos y ciudades del Amazonas, gracias a su bajo precio, alrededor de US$1,00 la dósis.
La droga, una versión más sucia y devastadora del crack, es conocida también por su gran propensión a causar adicción.
"La vida en las calles es dura. Tengo que encontrar dinero todos los días para comprar drogas y si no, no duermo", dijo a la BBC un adicto de oxi que habla entre una dosis y otra.
"(Si no uso la droga), me siento angustiado. Cuando se me acaba la droga, comienzo a pensar inmediatamente cómo la voy a conseguir".
Oxi, un diminutivo de "oxidado", ha estado en uso en las últimas dos décadas en la Amazonía, pero en los últimos años las autoridades han detectado un incremento notable en su consumo.
"El oxi representa cerca del 80% de la droga incautada en el estado de Pará, y ha reemplazado al crack como la droga de moda en la región", señala Ivanildo Santos, jefe de la unidad de crimen organizado de la policía de Pará.
Atención pública
La droga ha sido tema de debate público en Brasil en los últimos dos meses, ya que las autoridades la han detectado en grandes ciudades como Sao Paulo y Rio de Janeiro.
Los investigadores creen que, aunque el oxi continúa siendo la droga de los pobres, está comenzando a ganar terreno en las clases media y alta.
"Se está volviendo una epidemia, un problema de salud pública. Como el oxi es más potente y barato que el crack, la tendencia es que se vuelva la droga de más consumo en los barrios pobres periféricos de las grandes ciudades", señaló Santos.
El oxi está hecho de los restos de la producción de cocaína, mezclados con cal y gasolina o querosene.
"Hace un par de semanas, incautamos un alijo de alrededor de 20 kilogramos en Belén", dijo el jefe policial Eder Mauro.
"La violencia ha aumentado en nuestra ciudad por el uso del oxi, y es algo que tomo muy en serio porque un hermano mio murió por la adicción a las drogas".
En el Centro Nueva Vida, una organización que brinda asistencia a adictos, abundan las historias de vidas arruinadas y de familias destruídas por esta droga.
Luis Veiga, presidente del centro, dijo a la BBC que la mayoría de los 30 adictos que están tratándose allí consumen esta droga.
"Es una droga horrible. Los productos químicos que contiene son tremendamente dañinos para los órganos humanos, empezando por el hígado", expresó.
"Los usuarios también sufren de serios problemas mentales, como delirio y paranoia".
Luis Veiga fue también adicto a las drogas por 28 años. Perdió su negocio de bienes raíces y hasta quedó sin techo por más de una década, hasta que un ex empleado de su empresa lo rescató de las calles. Hace 21 años que no consume drogas y 18 que fundó el centro.
"La situación en las calles es peor hoy en día. Hay más violencia y nuevas y más poderosas drogas como el oxi", dijo Veiga.
Vidas destruidas
Todos los pacientes del centro están allí de forma voluntaria y se muestran deseosos de ofrecer sus testimonios.
"Yo era un efectivo policial, pero me dieron de baja porque mis superiores pensaron que yo estaba loco, pero era mi problema de drogas", señaló un hombre de casi 40 años que no quiso dar su nombre.
"Perdí mi familia. Mi esposa me dejó y se marchó con los niños y sólo los traficantes de drogas se interesaban en mí", expresó.
No pasó mucho tiempo para que este efectivo policial se convirtiera en criminal. "Comencé a robar y a llevar a cabo asesinatos por encargo de narcotraficantes".
Desde hace dos meses no consume droga y abriga la esperanza de reconstruir su vida con su familia."Espero que mi familia me acepte nuevamente, pero no se si será posible. Los hice sufrir mucho".
En el centro hay también un joven de 17 años que empezó a consumir oxi a los 12 años. "El oxi es la droga más fuerte que he usado, mucho más que el crack".
El adolescente, que estuvo dos años en prisión por robo y confiesa haber matado al menos dos personas, terminó hace poco un programa de rehabilitación de 4 meses, ha regresado a la escuela y tiene esperanzas de reiniciar su vida.
"Estoy muy arrepentido del tiempo que perdí con las drogas y me entristece saber que el oxi se está propagando por todo el país".
"NI DROGAS NI TRAFICANTES"
Oxi, la droga que está causando estragos en Brasil
Las autoridades señalan que el oxi, una versión más barata y peligrosa del crack, es la droga de moda en la Amazonía y su consumo se expande en los barrios pobres de Sao Paulo y Rio de Janeiro
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Amazonia brasileña | EFE
Son adictos del oxi, una droga que está causando estragos en pueblos y ciudades del Amazonas, gracias a su bajo precio, alrededor de US$1,00 la dósis.
La droga, una versión más sucia y devastadora del crack, es conocida también por su gran propensión a causar adicción.
"La vida en las calles es dura. Tengo que encontrar dinero todos los días para comprar drogas y si no, no duermo", dijo a la BBC un adicto de oxi que habla entre una dosis y otra.
"(Si no uso la droga), me siento angustiado. Cuando se me acaba la droga, comienzo a pensar inmediatamente cómo la voy a conseguir".
Oxi, un diminutivo de "oxidado", ha estado en uso en las últimas dos décadas en la Amazonía, pero en los últimos años las autoridades han detectado un incremento notable en su consumo.
"El oxi representa cerca del 80% de la droga incautada en el estado de Pará, y ha reemplazado al crack como la droga de moda en la región", señala Ivanildo Santos, jefe de la unidad de crimen organizado de la policía de Pará.
Atención pública
La droga ha sido tema de debate público en Brasil en los últimos dos meses, ya que las autoridades la han detectado en grandes ciudades como Sao Paulo y Rio de Janeiro.
Los investigadores creen que, aunque el oxi continúa siendo la droga de los pobres, está comenzando a ganar terreno en las clases media y alta.
"Se está volviendo una epidemia, un problema de salud pública. Como el oxi es más potente y barato que el crack, la tendencia es que se vuelva la droga de más consumo en los barrios pobres periféricos de las grandes ciudades", señaló Santos.
El oxi está hecho de los restos de la producción de cocaína, mezclados con cal y gasolina o querosene.
"Hace un par de semanas, incautamos un alijo de alrededor de 20 kilogramos en Belén", dijo el jefe policial Eder Mauro.
"La violencia ha aumentado en nuestra ciudad por el uso del oxi, y es algo que tomo muy en serio porque un hermano mio murió por la adicción a las drogas".
En el Centro Nueva Vida, una organización que brinda asistencia a adictos, abundan las historias de vidas arruinadas y de familias destruídas por esta droga.
Luis Veiga, presidente del centro, dijo a la BBC que la mayoría de los 30 adictos que están tratándose allí consumen esta droga.
"Es una droga horrible. Los productos químicos que contiene son tremendamente dañinos para los órganos humanos, empezando por el hígado", expresó.
"Los usuarios también sufren de serios problemas mentales, como delirio y paranoia".
Luis Veiga fue también adicto a las drogas por 28 años. Perdió su negocio de bienes raíces y hasta quedó sin techo por más de una década, hasta que un ex empleado de su empresa lo rescató de las calles. Hace 21 años que no consume drogas y 18 que fundó el centro.
"La situación en las calles es peor hoy en día. Hay más violencia y nuevas y más poderosas drogas como el oxi", dijo Veiga.
Vidas destruidas
Todos los pacientes del centro están allí de forma voluntaria y se muestran deseosos de ofrecer sus testimonios.
"Yo era un efectivo policial, pero me dieron de baja porque mis superiores pensaron que yo estaba loco, pero era mi problema de drogas", señaló un hombre de casi 40 años que no quiso dar su nombre.
"Perdí mi familia. Mi esposa me dejó y se marchó con los niños y sólo los traficantes de drogas se interesaban en mí", expresó.
No pasó mucho tiempo para que este efectivo policial se convirtiera en criminal. "Comencé a robar y a llevar a cabo asesinatos por encargo de narcotraficantes".
Desde hace dos meses no consume droga y abriga la esperanza de reconstruir su vida con su familia."Espero que mi familia me acepte nuevamente, pero no se si será posible. Los hice sufrir mucho".
En el centro hay también un joven de 17 años que empezó a consumir oxi a los 12 años. "El oxi es la droga más fuerte que he usado, mucho más que el crack".
El adolescente, que estuvo dos años en prisión por robo y confiesa haber matado al menos dos personas, terminó hace poco un programa de rehabilitación de 4 meses, ha regresado a la escuela y tiene esperanzas de reiniciar su vida.
"Estoy muy arrepentido del tiempo que perdí con las drogas y me entristece saber que el oxi se está propagando por todo el país".
"NI DROGAS NI TRAFICANTES"
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